Ajuntament de Todolella

Martes, Septiembre 22, 2015 - 10:15
Carta proposición del Alcalde de Todolella Ricardo Miravet - Espero sus opiniones.

Carta-proposición a los todolellanos.

Cuando se vive la alegría íntima y profunda de ser elegido alcalde del pueblo donde te has afincado por tu propia voluntad y opción y no por el azar del nacimiento, se siente el deseo de agradecer a quienes han depositado en ti su confianza, y para ello quisieras obrar con todas tus capacidades y posibilidades, en bien del pueblo, en su forma (su patrimonio arquitectónica) y el contenido (la felicidad de sus habitantes).

Numerosos proyectos han venido entonces a mi mente, y poco a poco se ha dibujado uno que me entusiasma y que quiero exponeros y proponeros. Una manera de cumplir la promesa electoral de no realizar nada sin el consenso de todos.

Proyecto de un “eco museo” en Todolella.

El museo tradicional, es decir el lugar donde se exponen obras de arte u objetos de gran interés encontrados por arqueólogos y antropólogos, poco a poco ha ido padeciendo un desinterés progresivo por parte de los turistas, aún por parte de aquellos que no son simples viajeros, sino que practican un verdadero turismo cultural. 
Muchos de estos últimos manifiestan un evidente rechazo, o al menos desinterés, por lo que consideran una especie de cementerio de la cultura y del patrimonio. Mausoleos donde se acumula el polvo junto con el olvido del pasado. (“Cementerios de moscas”, como dijo un humorista.)
Sólo los grandes museos de una riqueza muy excepcional, como el Prado de Madrid, el Louvre de París, la Galería los Uffizi de Florencia, la Pinacoteca de Múnich y otros pocos lugares similares, únicos e indispensables para conocer las obras maestras más importantes de la cultural del planeta, logran atraer aún gran número de visitantes. Pero aún en estos recintos únicos, disminuye el público.
Quizás podamos explicar esta desafección por la evolución de la sociedad europea y la expansión inconmensurable de los medios de comunicación. Internet, en particular, trae hasta nuestro escritorio, con unos pocos “clics”, lo que antes nos obligaba a grandes desplazamientos para conocerlo. 
Pero esta desafección es un hecho fácil de comprobar.
En compensación, se observa un interés cada vez mayor de los turistas por los llamados “eco museos”. Término nacido en Francia y Bélgica para designar a los lugares donde el turista puede ver y apreciar el trabajo de los artistas y artesanos tradicionales de la cultura de un pueblo. A ello responde la recuperación de muchos de esos oficios y artesanías, como fábricas primitivas de papel, de tejidos, de calzados populares o de lujo, de bebidas y alimentos, talleres de picapedreros etc.
Este interés lo despierta igualmente la arquitectura antigua de calidad, el llamado amor hacia las “viejas piedras”. Ejemplo cercano de ello, es la cantidad de visitantes que acuden a nuestra vecina Morella, atraídos por su muralla, la belleza de su Iglesia Arciprestal gótica, sus palacios y su castillo medieval.
¿Y en nuestra Todolella, qué tenemos para que el turista considere que vale la pena hacernos una larga visita?
Atraer a los turistas a cualquier precio, y sobre todo a los veraneantes en vacaciones (que sólo buscan playas y sol más barato que en el resto de Europa) sin ningún interés cultural, comporta muchos riesgos. Basta observar los desastres, los atentados al patrimonio arquitectónico y ambiental que se han realizado a lo largo de la costa mediterránea española para comprobarlo. Cuando sólo la acción se basa en un espíritu de lucro se llega a lo que me atrevo a calificarlo de prostitución moral de nuestra cultura y paisaje.
Debemos, a mi juicio, actuar en un sentido contrario. Es decir, mantener, restaurar, poner en valor las bellezas del patrimonio de nuestro pueblo, con un severo respeto hacia ellas.
El maravilloso puente gótico cuyo arco es uno de los más altos de España, ya ha sido objeto de cuidados ejecutados bajo la supervisión de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana.
Lo mismo puede decirse del hermoso ermitorio de San Cristóbal, aunque últimamente, por razones poco comprensibles, ha sido algo abandonado.
La Iglesia parroquial de San Bartolomé también ha sido objeto de una acertada restauración y rehabilitación, llevada a cabo en parte por empresas locales. 
El Castillo, ha sido la preocupación mía y de mi mujer durante largos años, y creo que hemos logrado restaurar su totalidad, bajo la estrecha supervisión de la citada Conselleria de Cultura., invirtiendo en esta obra los ahorros de nuestra vida.
La ermita de San Onofre también ha sido restaurada y merecería ser puesta en valor. No quizás instalando allí un un simple “museo”, lo que, que como ya lo expresamos, no logra despertar suficientemente el interés del público, sino como un local activo donde se puedan celebrar, dentro de su hermoso marco, conciertos y conferencias sobre temas históricos y culturales. 
El poblado de Sarañana, merece también ser puesto en valor. La belleza de su Iglesia Barroca y sobre todo de los portales de las casas y las ruinas de la iglesia románica, le confieren ese manto poético propio de los pueblos semi-abandonados…
Acciones a emprender para lograr este objetivo
Hacer en primer término algunos retoques para mejorar la presentación de los edificios que acabo de citar.
1º - Sabemos que en San Onofre había un maravilloso tríptico gótico que fue robado en 1926. Algunos historiadores pretenden conocer su paradero, y aunque su recuperación resultare muy improbable, cuando no imposible, se podría encargar una copia a un artista especializado en este tipo de tareas, y colocarla como estaba el original.
2º - En el puente gótico, quitar dos “chapuzas” que desmerecen el valor estético y arquitectónico de esta obra maestra. Me refiero a dos “fachadas” imitación piedra, hechas con paneles de losas verticales, a la entrada y salida.
Y 3º, y muy especialmente, restaurar y rehabilitar el molino de San Onofre, cuyo valor, arquitectónico (el hermoso arco de medio punto del portal de la fachada ostenta las fecha de 1625) y etnológico de la vida del pueblo, es indudable. Tanto más que hasta hace pocos años estaba en buen estado de funcionamiento y conservación. Por motivos que no es el momento de comentar aquí, y aun menos, juzgar, se abandonó y dejó arruinar. Los restos que aun quedan permitirían sin embargo, con un coste muy bajo, y fácilmente, su restauración y puesta en funcionamiento. Donde se podrían hacer moliendas de harinas integrales ecológicas, así como esencias de espliego o lavanda. 
Cerca del molino se encuentra también una hermosa balsa de piedra o reserva de agua costeada a fines del siglo XIX por el Marqués de Llanera, propietario, a la sazón, del castillo y de casi todas las tierras de Todolella. El agua de esta balsa estaba destinada a los horticultores del pueblo que cultivaban parcelas de tierra a la vera del río Cantavella. 
Para responder al espíritu de un eco-museo, habría que restaurar al mismo tiempo que el molino, todo el sistema de acequias que le proveían el agua necesaria para su funcionamiento, y arreglar y llenar la balsa para el riego de huertas. Ello permitiría que muchas personas mayores recuperasen sus cultivos, con los beneficios que esto comporta: una alimentación ecológica sana, un ejercicio moderado y adecuado para la llamada tercera edad.
Para terminar
El eco museo de la Todolella podría proponer a los visitantes eventuales un recorrido turístico vivo e interesante:
- el puente gótico
- el castillo 
- el ermitorio de San Cristóbal
- el poblado de Sarañana y su iglesia barroca (San Miguel)
- la Iglesia Parroquial gótica y barroca
- la ermita de San Onofre
- y el conjunto del molino de San Onofre con su sistema de regadío en marcha. 
Conforme al espíritu del eco museo, también habría que tratar de resucitar y mostrar los oficios tradicionales del pueblo, como la confección artesanal de alpargatas, pues afortunadamente quedan aun entre sus habitantes numerosas personas que dominan el oficio. 
Asimismo, se podría poner el acento en que el secadero de jamones y fábrica de embutidos Alfredo Monfort (padre e hijo), es el resultado de una larga tradición familiar y del pueblo, de origen artesanal.
Para terminar os pido que manifestéis los Todolellanos la opinión sobre este proyecto, cuya realización no necesita grandes fondos, pero, conforme a nuestra promesa, no se realizará sin un consenso ampliamente mayoritario.
Con la fuerte empatía de vuestro alcalde

Ricardo Miravet

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